“Hoy estarás Conmigo en el Paraíso”

30 03 2009

crucificcionCon frecuencia escuchamos decir “no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”; es una frase que reta nuestra actitud ante las oportunidades que tenemos a diario, que de cualquier manera es respetable la decisión que se tome, no obstante habrá consecuencias por todo lo que hagamos o dejemos de hacer. Hace algún tiempo, mas o menos 2000 años, dos hombres tuvieron la oportunidad de tener a un amigo que comprendiera su vida, sus errores, sus faltas, y sobre todo tuvieron la oportunidad de que fuesen perdonados. Estoy hablando de los dos malhechores que fueron crucificados uno a la derecha y el otro a la izquierda de Nuestro Señor Jesucristo. Siendo los tres crucificados, cuando la gente que pasaba cerca hacía mofa del estado en que se encontraba el Mesías, el elegido de Dios; uno de estos malhechores también se añadía al escarnio, a la incredulidad de que estaba a un lado del Hijo Dios, no daba crédito a Jesús, quien debía de dar su vida misma a cambio del perdón de los pecados de la humanidad y que en ese preciso instante tenía la oportunidad de pedir misericordia por su vida de delincuencia. En cambio la actitud del otro varón, pese a la situación que prevalecía en su entorno, no le fue obstáculo para ver hacia el rostro de Jesucristo; este hombre vio más que un cuerpo inmolado cubierto de sangre y desde lo profundo de sus entrañas, su corazón es movido al arrepentimiento e inmediatamente reconoció que tenía el privilegio de estar al lado del Maestro Divino, el Hijo del Padre Eterno en quien podría alcanzar salvación y sin perder mas tiempo intercambian una breve conversación: “ Y dijo á Jesús: Acuérdate de mí cuando vinieres á tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso” San Lucas 23:42-43. La Biblia no hace mayor referencia a esta pequeña charla, sin embargo las palabras de Jesucristo nos dice que sin duda alguna este varón hoy disfruta del beneficio de su sabia decisión. Posiblemente en muchas ocasiones te han presentado a Jesucristo como tu salvador y tu actitud ha sido indiferente, hoy quiero decirte que El te espera, declárale tus errores, haz un compromiso con Jesús “Y limpiará Dios toda lagrima de los ojos de ellos;” (Apocalipsis 21:4) ¿Porqué divagar solo por la vida? Si puedes tener un amigo de verdad, acéptale, El quiere transformar tu tristeza en alegría, hoy está tocando las puertas de tu corazón, “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Ap. 3:21 La decisión es tuya, quieres continuar siendo de las personas que dicen que Jesucristo es un idealista más que pasó por esta tierra, o bien de aquellas que han transformado su forma de vivir al hacer suyas las promesas de Dios y aprovechar todas las bendiciones que esto implica. ¡No lo pienses más hoy es un día especial!

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1 04 2009
newhymn

que hay??? bien asi se hace sigan trabajando que Dios les bendiga

31 07 2009
yamil midley

El ladron a quien Jesùs le prometio estar en el paraiso, analizando bien las escituras, (Iº el no estaba bautizado, era una judio que entendio como tal que el paraiso seria restaurado en el futuro aqui en la tierra, cuando Jesuscristo tomaria el mando del reino de dios.

¿Adónde irá a parar ESTE MUNDO?
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LA BIBLIA predijo hace mucho la actual crisis moral y la describió así: “En los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, [...] desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, [...] feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder” (2 Timoteo 3:1-5).

Tal vez esté de acuerdo en que esta profecía bíblica —aunque escrita hace casi dos mil años— ofrece una descripción exacta del mundo actual. Ahora bien, la profecía empieza con las palabras: “En los últimos días”. ¿A qué se refiere esa expresión?

¿“Los últimos días” de qué?
La expresión “los últimos días” se ha vuelto muy común en muchos idiomas. Tan solo en inglés forma parte del título de cientos de libros. Un ejemplo de ello es el libro reciente The Last Days of Innocence—America at War, 1917-1918 (Los últimos días de la inocencia. Estados Unidos en guerra [1917-1918]). El prólogo deja claro que con la expresión “los últimos días”, la publicación se refiere a un período concreto en el que se produjo una grave degradación moral.

“En 1914 —explica el prólogo—, el país cambió más rápidamente que en cualquier otro período de su historia.” Ese año, las naciones se enzarzaron en una guerra de alcance mundial, situación que no se había dado nunca antes. El libro dice: “Se trató de una guerra total, pues el enfrentamiento no fue solo de ejército contra ejército, sino de nación contra nación”. Como veremos, esta guerra se desarrolló en el inicio de lo que la Biblia llama “los últimos días”.

El hecho de que este mundo, antes de llegar a su fin, atravesaría un período llamado “los últimos días” es una enseñanza bíblica. De hecho, las Escrituras dicen que en el pasado ya hubo un mundo que dejó de existir, y explican: “El mundo de aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua”. ¿Qué tiempo fue aquel, y cuál fue el mundo que terminó? Se trataba del antiguo “mundo de gente impía” que existía en los días de Noé. De igual modo, el mundo actual va a llegar a su fin. Pero los que sirven a Dios sobrevivirán, como sucedió con Noé y su familia (2 Pedro 2:5; 3:6; Génesis 7:21-24; 1 Juan 2:17).

Lo que dijo Jesús sobre el fin
También Jesucristo habló de “los días de Noé”, cuando “vino el diluvio y los barrió a todos”. Él comparó la situación anterior al Diluvio —justo antes de que finalizara aquel mundo— con la que existiría durante el período que llamó “la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 24:3, 37-39). Otras versiones de la Biblia utilizan la expresión “fin del mundo” o “final de esta época” (Biblia de Jerusalén y Reina-Valera, 1977).

Jesús profetizó cómo sería la vida en la Tierra justo antes de que este mundo terminara. Entre otras cosas dijo: “Se levantará nación contra nación y reino contra reino”. Y así ha sucedido desde 1914, según indican los historiadores. Por eso el prólogo del libro antes mencionado dice que ese año marcó el comienzo de la “guerra total, [...] no [...] de ejército contra ejército, sino de nación contra nación”.

Jesús añadió en su profecía: “Habrá escaseces de alimento y terremotos en un lugar tras otro. Todas estas cosas son principio de dolores de angustia”. A continuación indicó que también se produciría un “aumento del desafuero”, o de la maldad (Mateo 24:7-14). Sin duda hemos presenciado tal aumento en la actualidad. Está claro que la profunda crisis moral de nuestros días cumple la profecía bíblica.

En el pasado hubo un mundo que dejó de existir, y solo sobrevivieron los siervos de Dios

¿Cómo deberíamos comportarnos en esta época tan decadente? Veamos lo que escribió el apóstol Pablo a los cristianos de Roma en cuanto al deterioro moral. Con relación a los “apetitos sexuales vergonzosos” de la gente, explicó: “Sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la naturaleza; y así mismo hasta los varones dejaron el uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando lo que es obsceno” (Romanos 1:26, 27).

Los historiadores dicen que en aquella sociedad del siglo primero, cada vez más degenerada, “las pequeñas comunidades cristianas, con su piedad y su decoro, constituían una constante censura para el mundo pagano ávido de placeres”. Esto debería hacer que nos preguntáramos: “¿Puede decirse lo mismo de mí y de mis amistades? ¿Nos destacamos por nuestra integridad moral en este mundo corrupto?” (1 Pedro 4:3, 4).

La batalla que libramos
La Biblia nos enseña que pese a estar rodeados de tanta inmoralidad, debemos resultar “sin culpa e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y aviesa”. Para ello hemos de tener “la palabra de vida asida con fuerza” (Filipenses 2:15, 16). Esta exhortación bíblica muestra cuál es la clave para que no nos contamine la corrupción moral: aferrarnos a las enseñanzas de la Palabra de Dios y reconocer que sus normas morales constituyen el mejor modo de vivir.

“El dios de este sistema de cosas”, Satanás, trata de poner a los seres humanos de su lado (2 Corintios 4:4). La Biblia nos dice que “sigue transformándose en ángel de luz”. Y lo mismo hacen sus “ministros”, es decir, sus servidores, los que actúan como él (2 Corintios 11:14, 15). Estos prometen libertad y placeres a la gente, pero como indican las Escrituras, “ellos mismos [son] esclavos de la corrupción” (2 Pedro 2:19).

Que nadie se deje engañar. Los que no hacen caso de las normas morales divinas pagarán las consecuencias. El salmista bíblico escribió: “La salvación está lejos de los inicuos, porque no han buscado [las] disposiciones reglamentarias [de Dios]” (Salmo 119:155; Proverbios 5:22, 23). ¿Estamos convencidos de ello? Si así es, protejamos nuestra mente y corazón de la propaganda que fomenta estilos de vida inmorales.

Ahora bien, muchos piensan que mientras no hagan nada ilegal, todo está bien. Pero eso no es cierto. También debemos seguir la guía moral de nuestro amoroso Padre celestial, que él nos da para protegernos, no para amargarnos la vida. Jehová Dios ‘nos enseña para que nos beneficiemos’. Desea que evitemos las calamidades y disfrutemos de una vida feliz. Como explica la Biblia, servir a Dios “encierra promesa de la vida de ahora” y también “de la que ha de venir”, es decir, “la vida que realmente lo es”: la vida eterna en el nuevo mundo que él ha prometido (Isaías 48:17, 18; 1 Timoteo 4:8; 6:19).

Comparemos los beneficios de seguir los principios bíblicos con las penalidades que antes o después sobrevienen a los que no los siguen, y veremos que quienes escuchan a Dios y se granjean su favor llevan el mejor modo de vida que existe. De hecho, él promete: “En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad” (Proverbios 1:33).

Una sociedad moralmente recta
La Biblia dice que cuando este mundo pase, “el inicuo ya no será”. También asegura: “Los rectos son los que residirán en la tierra, y los exentos de culpa son los que quedarán en ella” (Salmo 37:10, 11; Proverbios 2:20-22). De modo que Dios va a acabar con toda la inmoralidad de este mundo, lo que incluye a las personas que se niegan a seguir Sus sanas enseñanzas. Después de eso, quienes aman al Creador convertirán gradualmente toda la Tierra en un paraíso parecido a aquel en el que Dios puso a nuestros primeros padres (Génesis 2:7-9).

Piense en lo placentero que será vivir en un planeta de belleza paradisíaca y libre de toda corrupción. Entre quienes tendrán ese privilegio estarán los miles de millones de personas que resucitarán. Imagínese la alegría de ver cumplirse estas promesas divinas: “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”. “[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Salmo 37:29; Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4.)

Cuando este mundo llegue a su fin,
la Tierra se convertirá en un paraíso
Publicado en ¡Despertad! de abril de 2007

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31 07 2009
yamil midley

¿Era el Paraiso que se menciona en Lucas 23:43 el cielo o alguna parte del cielo?
La Biblia no apoya el parecer de que Jesùs y el malechor hayan ido al cielo en que Jesùs le hablò.Jesùs habia predicho que, despues que se le hubiese dado muerte, èl noserìa resucitado sino hasta el tercer dìa.(Luc.9:22) Durante aquel perìodoèl no estubo en el cielo, porque despues de su resurrecciòn dijo a Marìa Magdalena: “Todavia no he ascendido al Padre” (Juan 20:17) Fue 40 dìas despues de la resurrecciòn de Jesùs cuando sus discipulos vieron que fue elevado de la Tierra hasta desaparecer de su vista mientras emprendìa su ascensiòn al cielo (Hech.1:3, 6-11(Cuando estarà en el Paraìso el malhechor? En el entendimiento que uno consiga de Lucas 23:43 influye la puntuaciòn que haya usado el traductor. En los manuscritos griegos originales de la Biblia no habia puntuaciones.The Encyclopedia Americana(1956, tomo XXIII,pag,16 declara:”En los manuscritos e inscipciones màs primitivas de los griegos no se ve que haya hecho esfuerzo alguno por puntuar”. No fue sino hasta el sigloIX E.C. cuando se empezo a usar tal puntuaciòn:¿deberìa leerse Lucas 23:43 “De cierto te digo:Hoy estaras conmigo en el paraìso”VV,1977) o deberìa ser mas bien :”Verdaderamente te digo hoy: estaràs conmigo en el Paraìso?La base determinativa tiene que estar en las enseñanza de Cristo y el resto de la Biblia, y no en una coma que se haya insertado en el texto siglos despues de haber dicho Jesùs tales palabras.¿Cuando entraria en su reino Jesùs y cumpliria el proposito de su padre de hacer de la Tierra un paraìso? El libro de Revelaciòn, escrito unos 63 años despues que se hicieron las declaraciones registradas en Lucas23:42,43, indica que estos sucesos todavìa eran futuros( hay mas explicaciones de la propia Biblia para entender los sucesos mundiales, y el establecimiento del Reino de Dios, y el cumplimiento del Padrenuestro.

31 07 2009
yamil midley

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¿Vivimos en los últimos días?

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Los últimos días ¿de qué?
Los últimos días: ¿cuándo serían?
Los últimos días: ¿y después?
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LOS ÚLTIMOS DÍAS

¿DE QUÉ?

“ÚLTIMOS DÍAS”, anuncia un cartel en el escaparate de una tienda. Su sentido es claro: o las rebajas están a punto de acabar, o el comercio pronto cerrará sus puertas definitivamente. Pero si alguien dice que “vivimos en los últimos días”, ¿qué significa esto?

Las expresiones “los últimos días” y “el tiempo del fin” no son nuevas (2 Timoteo 3:1; Daniel 12:4). Hace más de dos mil quinientos años, el profeta Daniel contempló en visiones cómo una sucesión de potencias mundiales se envolverían en una pugna por el poder que duraría hasta “el tiempo del fin”. Además se le dijo que en ese tiempo se aclararía el significado de tales visiones (Daniel 8:17, 19; 11:35, 40; 12:9). Daniel también escribió: “En los días de aquellos reyes el Dios del cielo establecerá un reino que nunca será reducido a ruinas. Y el reino mismo no será pasado a ningún otro pueblo. Triturará y pondrá fin a todos estos reinos, y él mismo subsistirá hasta tiempos indefinidos” (Daniel 2:44).

Jesucristo aludió a dicho “fin” cuando respondió a una pregunta sobre “la señal de [su] presencia y de la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 24:3-42). Es obvio que tanto él como el profeta se referían a un fin absoluto, un cambio drástico que repercutiría en los habitantes de la Tierra de todas las épocas. Daniel profetizó sobre el fin de los gobiernos terrestres, y Jesús, sobre “la conclusión del sistema de cosas”.

¿Debería interesarle este asunto? Por supuesto. A la humanidad entera debería interesarle, pues nos concierne a todos. Sin embargo, muchos lo toman a la ligera. La Biblia predijo: “En los últimos días vendrán burlones con su burla, procediendo según sus propios deseos y diciendo: ‘¿Dónde está esa prometida presencia de él? Pues, desde el día en que nuestros antepasados se durmieron en la muerte, todas las cosas continúan exactamente como desde el principio de la creación’” (2 Pedro 3:3, 4). Así es, hay quienes creen que la historia siempre se repite y que la vida tal como la conocemos continuará indefinidamente.

¿Hay pruebas de que en realidad vivimos en lo que la Biblia llama los últimos días? Averigüémoslo.
Publicado en ¡Despertad! de abril de 2008

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31 07 2009
yamil midley

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¿Vivimos en los últimos días?

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¿CUÁNDO SERÍAN?
“DENTRO de poco más de mil millones de años, la Tierra será un desierto ardiente, polvoriento y estéril. Cuesta imaginar que los organismos multicelulares puedan sobrevivir”, informa un número reciente de la revista Sky & Telescope. ¿Por qué dice eso? “Un Sol abrasador pondrá en ebullición los mares y cocerá los continentes”, dice la revista Astronomy, que añade: “Esta visión apocalíptica es más que una verdad incómoda: es nuestro ineludible destino”.

La Biblia, por el contrario, afirma: “[Dios] ha fundado la tierra sobre sus lugares establecidos; no se le hará tambalear hasta tiempo indefinido, ni para siempre” (Salmo 104:5). No cabe duda, el Creador de la Tierra puede asegurar su existencia. Él “la formó [...] para ser habitada” (Isaías 45:18). Pero no para ser habitada por hombres malvados y moribundos; por ello, ha fijado un tiempo para reinstaurar su gobierno mediante el Reino mencionado en Daniel 2:44.

Jesús predicó el Reino de Dios. Anunció un tiempo en que se juzgaría a los pueblos y las naciones y predijo una tribulación como la que jamás se habría visto. Dio asimismo una señal compuesta para indicar que el fin del mundo tal como lo conocemos estaría próximo (Mateo 9:35; Marcos 13:19; Lucas 21:7-11; Juan 12:31).

Sir Isaac Newton
El que un personaje de la talla de Jesús hablara sobre este asunto ha avivado la imaginación de muchos y les ha hecho preguntarse cuándo ocurrirían estas cosas. Entre quienes han intentado precisar el día del fin valiéndose de las profecías y la cronología bíblica figura el matemático del siglo XVII sir Isaac Newton, descubridor de la ley de la gravitación universal e inventor del cálculo infinitesimal.

Jesús dijo que solo dios sabía “aquel día y hora”
Jesús dijo lo siguiente a sus discípulos: “No les pertenece a ustedes adquirir el conocimiento de los tiempos o sazones que el Padre ha colocado en su propia jurisdicción” (Hechos 1:7). Y cuando expuso los rasgos de “la señal de [su] presencia y de la conclusión del sistema de cosas”, recalcó: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:3, 36). Luego, tras comparar la destrucción del mundo impío de Noé con la destrucción que ocurriría durante “la presencia del Hijo del hombre”, exhortó: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor” (Mateo 24:39, 42).

Aun sin revelarnos el instante exacto del fin de este “sistema de cosas”, “la señal” que Jesús dio nos permitiría saber en qué punto estaríamos del período de tiempo denominado “los últimos días” (2 Timoteo 3:1). Sería el momento de ‘mantenerse despiertos’ a fin de ‘escapar de todas las cosas que estarían destinadas a suceder’ (Lucas 21:36).

Antes de dar la señal propiamente dicha, Jesús advirtió: “Cuidado que no los extravíen; porque muchos vendrán sobre la base de mi nombre, y dirán: ‘Yo soy ese’, y: ‘El debido tiempo se ha acercado’. No vayan en pos de ellos. Además, cuando oigan de guerras y desórdenes, no se aterroricen. Porque estas cosas tienen que suceder primero, pero el fin no sucede inmediatamente” (Lucas 21:8, 9).

¿Cuál es la señal?
Jesús pasó a identificar los rasgos de la señal de los últimos días diciendo: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento; y habrá escenas espantosas, y del cielo grandes señales” (Lucas 21:10, 11). También dijo: “Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). Lo que Jesús mencionó —guerras, terremotos, pestes, escasez de alimentos— no sería nada nuevo, pues se habría visto desde el principio de la humanidad. Lo que marcaría la diferencia es que todo sucedería en la misma época.

La señal que dio Jesús ha sido patente desde 1914
Pregúntese: “¿En qué momento de la historia han ocurrido todos estos sucesos a la vez?”. Desde 1914 la humanidad ha sido testigo de guerras mundiales devastadoras; de grandes terremotos con trágicas consecuencias, como los tsunamis; de la propagación de enfermedades mortales, como el paludismo, la gripe y el sida; de la muerte de millones de personas por inanición; de un clima mundial de temor debido a amenazas como el terrorismo y las armas de destrucción masiva, así como de la predicación mundial de las buenas nuevas del Reino celestial de Dios realizada por los testigos de Jehová. Todo se ha cumplido tal como Jesús lo predijo.

Tenga presente también lo que el apóstol Pablo escribió: “Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin autodominio, feroces, sin amor del bien, traicioneros, testarudos, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa, pero resultando falsos a su poder” (2 Timoteo 3:1-5). Sí, plagarían la Tierra “tiempos críticos”, caracterizados por la anarquía, la impiedad, la crueldad y la violencia engendrada por el egoísmo.*

Pero ¿podrían estar aún en el futuro “los últimos días” que preceden al fin? ¿Hay más pruebas que señalen cuándo comenzarían?

¿Cuándo comenzaría “el tiempo del fin”?
Después que Daniel recibió un vislumbre de los sucesos que ocurrirían en el futuro lejano, se le dijo: “Durante aquel tiempo [“el tiempo del fin” mencionado en Daniel 11:40] se pondrá de pie Miguel [Jesucristo], el gran príncipe que está plantado a favor de los hijos de tu pueblo” (Daniel 12:1). ¿Qué haría Miguel?

El libro de Revelación (Apocalipsis) menciona el tiempo en que Miguel actuaría en su papel de rey. Dice: “Estalló guerra en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron con el dragón, y el dragón y sus ángeles combatieron, pero este no prevaleció, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. De modo que hacia abajo fue arrojado el gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás, que está extraviando a toda la tierra habitada; fue arrojado abajo a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados abajo con él. A causa de esto, ¡alégrense, cielos, y los que residen en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar!, porque el Diablo ha descendido a ustedes, teniendo gran cólera, sabiendo que tiene un corto espacio de tiempo” (Revelación 12:7-9, 12).

La cronología bíblica muestra que esta batalla —con la que se limpiarían los cielos de la influencia de Satanás y sus demonios— tendría nefastas consecuencias para la Tierra, pues el Diablo estaría furioso de saber que le quedaría muy poco tiempo para gobernar el planeta. Su cólera iría en aumento hasta que llegase el día en que cayera derrotado por completo en la guerra de Armagedón (Revelación 16:14, 16; 19:11, 15; 20:1-3).

Tras mencionar el resultado final de esta batalla celestial, el apóstol Juan declaró: “Oí una voz fuerte en el cielo decir: ‘¡Ahora han acontecido la salvación y el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido arrojado hacia abajo el acusador de nuestros hermanos, que los acusa día y noche delante de nuestro Dios!’” (Revelación 12:10). ¿Se ha dado cuenta de que se trata del anuncio del establecimiento del Reino en manos de Cristo? Así es, este Reino celestial entró en funciones en 1914.# Ahora bien, Salmo 110:2 señala que Jesús gobernaría “en medio de [sus] enemigos” hasta que el Reino ejerciera el dominio en la Tierra como lo hace en el cielo (Mateo 6:10).

Cabe señalar que el ángel que informó al profeta Daniel de aquellos acontecimientos futuros también le dijo: “En cuanto a ti, oh Daniel, haz secretas las palabras y sella el libro, hasta el tiempo del fin. Muchos discurrirán, y el verdadero conocimiento se hará abundante” (Daniel 12:4). El sentido de estas profecías ya está claro y se está divulgando por todo el mundo, lo que supone otra prueba de que vivimos en “el tiempo del fin”.%

¿Cuándo acabarán “los últimos días”?
La Biblia no menciona exactamente cuánto duran los últimos días. Pero de lo que no cabe duda es de que la situación mundial empeorará cada vez más a medida que se reduzca el tiempo de Satanás. El apóstol Pablo profetizó: “Los hombres inicuos e impostores avanzarán de mal en peor, extraviando y siendo extraviados” (2 Timoteo 3:13). Y hablando de cosas aún por suceder, Jesús aseguró: “Aquellos días serán días de una tribulación como la cual no ha sucedido una desde el principio de la creación que Dios creó hasta aquel tiempo, y no volverá a suceder. De hecho, a menos que Jehová hubiera acortado los días, ninguna carne se salvaría. Mas por causa de los escogidos que él ha escogido ha acortado los días” (Marcos 13:19, 20).

Algunos acontecimientos todavía futuros son la “gran tribulación” (que incluye la guerra de Armagedón) y el encarcelamiento de Satanás y sus demonios para que no influyan en la humanidad (Mateo 24:21). “Dios, que no puede mentir”, garantiza estas cosas (Tito 1:2). Tanto el Armagedón como el lanzamiento de Satanás en el abismo serán actos de Dios.

El apóstol Pablo escribió por inspiración lo que precedería a la futura destrucción por parte de Dios. Con relación “a los tiempos y a las sazones”, escribió: “El día de Jehová viene exactamente como ladrón en la noche. Cuando los hombres estén diciendo: ‘¡Paz y seguridad!’, entonces destrucción repentina ha de sobrevenirles instantáneamente, como el dolor de angustia a la mujer encinta; y no escaparán de ninguna manera” (1 Tesalonicenses 5:1-3). Qué origina esta falsa declaración de “paz y seguridad”, no se dice. Solo el tiempo lo revelará; pero lo que sí está claro es que no impedirá la venida del día de juicio de Jehová.^

El convencimiento de que estas profecías son veraces debería movernos a actuar. ¿De qué manera? Pedro dice: “Puesto que todas estas cosas así han de ser disueltas, ¡qué clase de personas deben ser ustedes en actos santos de conducta y hechos de devoción piadosa, esperando y teniendo muy presente la presencia del día de Jehová [...]!” (2 Pedro 3:11, 12). Aun así, tal vez se pregunte: “¿Cómo me beneficia esto personalmente?”. El próximo artículo responderá la pregunta.

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* Si desea más datos sobre “los últimos días”, vea ¡Despertad! de abril de 2007, págs. 8-10, así como La Atalaya del 15 de septiembre de 2006, págs. 4-7, y del 1 de octubre de 2005, págs. 4-7; editadas por los testigos de Jehová.

# Si desea más información sobre la cronología bíblica, vea las págs. 215-218 del libro ¿Qué enseña realmente la Biblia?, editado por los testigos de Jehová.

% Véanse Prestemos atención a las profecías de Daniel y Anuario de los testigos de Jehová 2008, págs. 31-39, publicaciones editadas por los testigos de Jehová.

^ Véase Apocalipsis… ¡se acerca su magnífica culminación! (impresión de 2006), págs. 250, 251, párrs. 13, 14.
Publicado en ¡Despertad! de abril de 2008

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yamil midley

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¿Y DESPUÉS?
HAY quienes tiemblan ante la sola idea de “los últimos días”, pues todo lo que prevén son dificultades (2 Timoteo 3:1). Entonces, ¿por qué los han anhelado tantas personas a lo largo de la historia? Porque también indican que se avecinan tiempos mejores.

Sir Isaac Newton, por ejemplo, tenía el convencimiento de que el tiempo del fin culminaría en una nueva era de paz y prosperidad mundial bajo el gobierno milenario del Reino de Dios. Y afirmaba que se cumplirían entonces las profecías de Miqueas 4:3 y de Isaías 2:4: “Tendrán que batir sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en podaderas. No alzarán espada nación contra nación, ni aprenderán más la guerra”.

Cuando Jesús habló del tiempo del fin, animó a sus discípulos a ser optimistas. Después de mencionar las dificultades, la angustia y el temor que reinarían durante la gran tribulación, los exhortó: “Al comenzar a suceder estas cosas, levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se acerca” (Lucas 21:28). ¿De qué habrían de ser liberados?

Las promesas divinas
La guerra, los conflictos civiles, el crimen, la violencia y el hambre son algunas de las plagas de la humanidad que hacen que millones vivan en temor. ¿Le ha alcanzado alguna de ellas? Entonces, vea lo que Dios promete:

“Solo un poco más de tiempo, y el inicuo ya no será; [...] los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.” (Salmo 37:10, 11.)
“Mi pueblo tiene que morar en un lugar de habitación pacífico y en residencias de plena confianza y en lugares de descanso sosegados.” (Isaías 32:18.)
“[Jehová] hace cesar las guerras hasta la extremidad de la tierra. Quiebra el arco y verdaderamente corta en pedazos la lanza; quema los carruajes en el fuego.” (Salmo 46:9.)
“Realmente se sentarán, cada uno debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los haga temblar.” (Miqueas 4:4.)
“Llegará a haber abundancia de grano en la tierra; en la cima de las montañas habrá sobreabundancia.” (Salmo 72:16.)
“En cuanto al que me escucha, él residirá en seguridad y estará libre del disturbio que se debe al pavor de la calamidad.” (Proverbios 1:33.)
Aun cuando vivamos en una zona donde las condiciones sean relativamente buenas, nadie escapa a la enfermedad y la muerte. También esto desaparecerá en el nuevo mundo de Dios. Por lo tanto, podemos tener la confianza de que volveremos a ver a nuestros seres queridos que han muerto. Note las siguientes promesas:

“Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’.” (Isaías 33:24.)
“[Dios] limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado.” (Revelación 21:4.)
“Como el último enemigo, la muerte ha de ser reducida a nada.” (1 Corintios 15:26.)
“Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán [la voz de Jesús] y saldrán.” (Juan 5:28, 29.)
El apóstol Pedro resumió bellamente lo anterior con estas palabras: “Hay nuevos cielos y una nueva tierra que esperamos según su promesa, y en estos la justicia habrá de morar” (2 Pedro 3:13). Para que haya justicia en la Tierra, será necesario eliminar a cualquiera que atente contra ella. Y lo mismo les ocurrirá a las naciones, que promueven disputas y derramamiento de sangre por buscar egoístamente sus propios intereses. Todos los gobiernos humanos serán sustituidos por el Reino de Dios en manos de Cristo. Con referencia a este reino, se nos asegura: “De la abundancia del regir principesco y de la paz no habrá fin, sobre el trono de David y sobre su reino a fin de establecerlo firmemente y sustentarlo por medio del derecho y por medio de la justicia, desde ahora en adelante y hasta tiempo indefinido. El mismísimo celo de Jehová de los ejércitos hará esto” (Isaías 9:7).

Usted también puede disfrutar de este futuro, pues la Biblia afirma que “[la voluntad de Dios] es que hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad” (1 Timoteo 2:4). No lo posponga; adquiera el conocimiento que le dará vida eterna (Juan 17:3). Si lo desea, póngase en contacto con los editores de esta revista y solicite un curso bíblico gratuito a domicilio.

Usted puede vivir para siempre en paz y gozar de salud perfecta en el futuro Paraíso terrenal.

Publicado en ¡Despertad! de abril de 2008

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31 08 2009
israelin777@hotmail.com

ola Dlb pues io pertenesco ala subzona miraflores y pues keria saber si se puede registrarse a esta pagina???????????

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